| Ya desde muy joven mostraba
Rogerio Neira junto con sus hermanos su gran pasión por el deporte,
ganando en la competencia de atletismo de los Juegos Deportivos Bolivarianos
que se llevaron a cabo en Bogotá en agosto de 1938, años
atrás su hermano Raúl ganaba la primera medalla de Oro en
salto largo, de los primeros Juegos Olímpicos Nacionales, tal como
lo registró El Tiempo de la época.
Es este gran amor por el deporte, junto con su buen sentido comercial
y empresarial el que lleva a Rogerio a abrir por primera vez un almacén
donde se pueden comprar artículos deportivos.
Viene entonces el 9 de abril de 1948, donde después de la revuelta
por la muerte de Jorge Eliecer Gaitán, la zona centro de Bogotá
es arrasada completamente y entre lo afectado se encuentra el negocio
de Rogerio, sin embargo es con el apoyo de los proveedores tradicionales,
quienes ya reconocen en él un hombre digno de toda confianza, que
el almacén resurge con mercancías en consignación,
depositadas por ellos con la certeza de que el almacén saldrá
adelante.
En los cincuentas, la gran amistad con Aurelio Jaramillo, quien había
colaborado con él años atrás y quien también
tenía una gran afinidad con los deportes, habiendo sido campeón
de natación y jugador en las ligas menores del Santa Fé,
se consolida para sacar el almacén adelante.
Son la época dorada del fútbol en Colombia con el gran club
Millonarios, lo cual crea un gran interés en el público
con los deportes de conjunto como el fútbol, empieza a crecer el
ciclismo con las primeras vueltas a Colombia y junto con estos sucesos,
tanto Rogerio como Aurelio, trabajan con tesón para atender las
necesidades del mercado, todo sin olvidar el sentimiento olímpico
del deporte, de donde surgió el nombre de la Empresa y todo fundamentado
en el trabajo arduo y la competencia leal.
Para los años 60's, la Casa Olímpica se ha consolidado como
un negocio de tradición, conocido nacionalmente y es con la ayuda
de su hermano Alonso quien lo a apoyado desde sus inicios en la idea del
almacén, que se diseña y construye la nueva sede en la calle
17 # 6-12, con la ayuda de su hijo Germán que está estudiando
arquitectura. Es aquí cuando Alonso, renombrado artista colombiano,
crea su escultura monumental, realizada directamente sobre la fachada
del nuevo edificio, la cual evoca las principales ramas de los deportes
olímpicos y la cual es tomada como nuevo emblema del almacén,
sustituyendo el anterior, constituído por la antorcha y los aros
olímpicos.
Corren entonces los años setentas, cuando Rogerio constituye Casa
Olímpica como sociedad limitada, con la participación en
ella de su más arduo colaborador Aurelio Jaramillo, así
como de sus hermanos Raúl, Ofelia, Alonso y Alejandro, quienes
siempre lo han apoyado.
Ya para los años 80´s, se inicia la construcción de
una sucursal en el norte de Bogotá, diseñada por su sobrino
Alvaro Neira, con el propósito de atender el público de
esta zona, que con el crecimiento de la ciudad pide un servicio más
cerca de ellos.
Son los noventas, fallece Aurelio Jaramillo y seguidamente Rogerio Neira,
quedando Casa Olímpica en manos de sus herederos, quienes batallan
con las difíciles condiciones de la economía para mantener
la Empresa a flote atendiendo un mercado local y nacional hasta nuestros
días. |